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Aquest és el blog de Kike Pérez Colomer (Vallada 1980). Ací vos mostre alguns dels meus treballs fotogràfics així com altres inquietuds relacionades amb el món de la imatge, la música i altres temes que em resulten interessants o dels que necessite parlar.
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dilluns, 12 de setembre de 2011

Sol

La jornada se iniciaba plácidamente con la salida del Sol. Para las gentes del campo; para las gallinas, conejos y vacas; y para las niñas y niños, que entonces salían a jugar. Y finalizaba cuando el astro desordenado y tímido decidía retirarse, a veces antes, a veces después.

El Sol era el alimento básico –junto con la tierra abonada- de los vegetales, que a su vez daban de comer a las personas. Y a las mulas y a los caballos que ayudaban en las tareas agrícolas.

El Sol evaporaba el agua que después sería lluvia; y deshelaba glaciares que serían riego. La energía nutritiva y motora era gratis, común e infinita.

Como el Sol, en el campo predominaba el amarillo del trigo o el maíz, con diferentes matices según la estación o el clima, matices que algunas personas sabían interpretar.

Los rayos de Sol calentaban los cuerpos y las almas humanas; y cuando se necesitaba una sobredosis, los abrazos ejercían la misma función

Quizás porque el Sol es redondo, quizás porque da vueltas sin parar, la vida giraba sobre sí misma y siempre volvía a empezar, sorprendiendo en su monotonía. Una civilización Sol-tenible y Sol-idaria, de personas de sangre caliente y corazón solar.

La jornada se inicia con el sobresalto de una alarma. No se mira el cielo sino la agenda y la televisión. Las gallinas ponen huevos sin cesar y los niños y niñas se acuestan de madrugada al agotarse la batería del ordenador.

El petróleo cría los vegetales bajo plásticos que les previene de la inSolación. Sus producciones dan de comer primero a los coches y aviones; después a las personas. No hay animales Soleándose en el campo, sólo friéndose en naves industriales.

La energía se compra en barriles. Y es motivo de guerras y muchas dependencias que se ignoran y disfrazan para adormilar las conciencias

Como el petróleo, en el campo predomina el negro del humo y el gris de los polígonos. Las tecnologías , engreídas, creen poder prescindir del Sol.

Los cuerpos se calientan con prendas térmicas mientras las almas agonizan heladas de frio. Las caricias y abrazos se anuncian en los periódicos.

De sólo mirar hacia delante, y nunca hacía arriba ni hacia abajo, la vida camina muy rápido precipitándose al vacío.

Una civilización que abandona al Sol es una civilización inSolente.

Font: Rebelión.

V-30 València 2007
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